HOTEL
CABANE

De París ya poco se puede decir que no se haya dicho antes. Que es la ciudad más bella del mundo no sería exagerar, y es que, solo con darse un paseo por Saint Germain o Le Marais, uno tiene una sensación de que no importan los monumentos que haya en la ciudad, París en sí misma es un monumento. Esa forma de disfrutar la vida que tienen los franceses se refleja perfectamente en el Hotel Cabane. Situado en el corazón del alternativo barrio de Montparnasse, cuenta con unos espacios muy bien diseñados que te hacen sentir a gusto nada más entrar. 

En su patio trasero nos encontramos una gran sorpresa: una cabaña, con su pequeño jardín y completamente aislada del resto del hotel. Aquí pudimos descansar después de nuestras visitas y paseos por la ciudad, y es que, aunque cueste creerlo, tanta belleza necesita sus momentos de pausa para poder asimilar todo lo que acabamos de ver.

Era la segunda vez que estábamos en París; la anterior fue muchos años atrás, ni siquiera tenía cámara entonces. Repetimos lugares, pero el ojo ya no se fija en las mismas cosas y nosotros ya no somos los que éramos. Es bonito repetir un viaje, abrazar tu pasado y tu presente al mismo tiempo.

Eso sí, la sopa de cebolla nos supo tan bien como la primera vez.